Cuanto ir y venir de los corsarios había vivido aquel montón de palo y tablas, cuantas veces el mismísimo Francis Drake, habia hechado amarras a su costado. De caleta a puerto menor una vez había servido, y ahora... solo simbra la soga de un olvidado camaronero, solo simbra su esqueleto... medio podrido.. todo olvidado.