
En invierno nos bañábamos a medio día unicamente, no había ni luz eléctrica, ni termofón, ni nada. El latón se llenaba, mitad agua de la canilla y mitad con dos calderas que estaban, "que pela".
Ni pensar de Shampoo ni cremas de enjuague o como se dice ahora, acondicionador; el tofana era un jabón que se hacía casero, con grasa vacuna, medio sin olor y raspaba bastante; así era.