Hermes y su hijo Facundo, habían ido de pesca. Como todos los domingos, el niño disfrutaba junto a su padre del esparcimiento y la naturaleza. Uno! dijo el niño, y con fuerza llevó su caña hacia el aire, el pecesito voló del anzuelo y cayó sobre las piedras.
Dejalo ahi, dijo el padre, es muy chiquito.
