sábado, 9 de abril de 2011

Es la hora


Llovía a mares, las calles de tierra eran de barro; las casas, ranchos de chapa, producian un chillido que enmudecían hasta la vecína mas gritona, y los gurisitos, ya andaban jodiendo en el charco que se forma en la boca de la alcantarilla. En La Pilarica se sesteaba hasta las cuatro y despues... el olor a torta frita, obligaba a empezar el mate.