sábado, 9 de abril de 2011

vendedor



Antes de las ocho de la mañana, abría el puestito. Se apresuraba a ordenar todo y se ubicaba galantemente en el mismo lugar de siempre. En su casa y frente al espejo, habia ensallado alguna pose inclusive. Buscaba todos los días una combinación entre sexy y elegante de sus pilchas. Ocho y media, mas o menos, cada mañana, Nélida, la doméstica de los Borges, compraba frutas frescas para el desayuno.