lunes, 11 de abril de 2011


Cuando me contaron que tras el paso del huracan Katrina, en agosto de 2005, la playa de Cancún había sido arrasada, imaginé que estar ahi, ya no iva a ser lo que tenía en mente, con seguridad aquellas fotos de internet serían anteriores a la catástrofe. Precisamente así fue, lejos de lo que había imaginado, superándo todas mis ilusiones, el caribe se mostraba ante mis ojos con colores destellantes, el agua tibia me enseñaba sensaciones que no había experimentado jamás y la arena calcarea, que nunca quema, me ofrecía masajes en cada caminata por la riviera.