Cada jueves era una fiesta en la escuelita, qué importaba si estaba muy frío o muy calor, o si llovía poquito, la gurisada ya en fila esperaba a los maestros, los maestros que venían de la ciudad.
Los maestros no eran maestros, venían a enseñarles cosas nuevas, de la ciudad si, maestros no.
Juegos nuevos, murga, danza, gimnasia, manualidades, los gurises disfrutaban todo, la tele no les había quitado la capacidad de asombro, aun disfrutaban de las cosas sencillas. Aun jugaban.
El maestro, que no era maestro, era enseñador de lo que había aprendido en la vida, preguntó:
_Cuál es la diferencia entre juego y juguete?
Pensaron, medio con vergüenza, pero sin miedo a equivocarse, uno chiquito, que se había sentado sobre la pelota, sugirió:
_ la duradera
_ la duración? Corrigió el maestro, que no entendía la respuesta, por qué te parece la duración, una diferencia ?
_ con un juguete juego yo solo, y al rato ya me aburro, pero con un juego, somos unos cuantos, y así es más lindo, y más duradero y si nos aburrimos ya inventamos alguna otra cosa.
