lunes, 11 de abril de 2011


Pocas cosas me han provocado tanto miedo en la vida, como quedarme solo en medio del monte, lejos del campamento.
Cuando cae el sol, todo parece mimetizarse, los tonos de gris desaparecen y unas manchas moradas y negras trenzan el cielo con la tierra y la vegetación. A medida que se va la luz, los ruidos cambian y se hacen siniestros, el sentido de la vista, no tiene sentido. Entonces..., confiar en un instinto que alguna vez tuvimos es el único camino.