lunes, 11 de abril de 2011

Pese a sus dos añitos, ya tenía bien registrados cada uno de los lugares secretos, donde mamá creía esconder golosinas, galletas y lapiceras. Entonces, el ladrón fué perseguido... y al encontrarla con las manos en la masa, mejor dicho, en las galletas... giró sorprendida, tendió su manito y me convidó.