Que divertido era ir a pescar mojarritas!! De gurises, con el Abuelo, cualquier lagunita peyona, era un gran lago y aquellos pescaditos de morondanga, eran trofeos invaluables. El día anterior empezabamos a organizar el quipo de pesquería y mientras armabamos las cañitas con papá, ya de entrada, mamá nos metía un: "tengan cuidado, por favor les pido, vayan ahi nomas".
El balde negro, esos de lavar el piso, era siempre nuestra caja de pesca; metíamos unos rollitos de piolín y anzuelos, por si "reventabamos"; la latita con lombrices; yo le robaba a papá el cuchillito de picar tabaco, una cantimplorita con agua y a caminar.
El pantalón por dentro de las botas de goma, gorrito shockey (como decía el abuelo)el buso de lana, que siempre se empapaba en los puños y una galleta en el bosillo, pa´picotear por mientras.