sábado, 9 de abril de 2011

Tren



Cada año volvía desde su pueblo a recorrer aquel pedazo de fierro oxidado, se quedaba un rato, lo miraba, lo tocaba; los mejores treinta años de su vida los había compartido con el ahora, viejo tren. Pero si tantas veces despertó suspiros, en las muchachas que saludaban en las estaciones, tantas veces hinchado el pecho, pasaba entre la multitud, que le abría paso al maquinista. Tantas alegrías, tantas horas compartidas, tantos años marchando y ahora?
Ahi estaban los dos, obsoletos, superados, fuera de circulación.