Miraba caer el sol sobre un horizonte perfecto, apaciblemente el mar, mecía el catamarán y un grato aire tibio de febrero lo llevaba al éxtasis.
Estaba en vacaciones, tranquilo, y pensando, hacía el balance del año, que como todos, había traído buenas y malas, se había tenido que poner los pantalones en mas de una, había tragado saliva unas cuantas veces, uno o dos festejos y buenos momentos también, llantos, sonrisas, garrones, celebraciones, vidas y muertes; y pensando, se dijo: "todo pasa".